Fin de semana imborrable (parte II)

semana

Al terminar la cena me cambié y fui a la piscina mientras Josh servía el postre, había llevado la botella de vino conmigo. Josh trajo fresas, chocolate y crema, y se metió a la piscina. Una luna inmensa en lo alto nos veía, veía como nos besamos y poco a poco nos olvidamos del postre y de toda la semana.

Los hilos de mi bañador se soltaron, dejando expuesto mis pechos. Los que fueron apretados, mordidos y estrujados. Cada uno de los rincones de ese lugar fueron perfectos, en posiciones diversas, pero no difícil de llevar acabo. Hasta que desperté en la cama a la mañana siguiente.

Mire a mi alrededor, pero no divise mi bañador por ningún lugar, así que deje a Josh dormir y me fui a la cocina por algo de comer. Cuando me alcanzó ya el desayuno estaba casi listo, mientras devorábamos con prisa los alimentos preparados no podía dejar de verlo con deseo. Así que el desayuno termino esparcido por el lugar cuando nuestras ansias pudieron más que el hambre.

Después de un rico baño y una siesta, decidimos comportarnos y arreglar el reguero que habíamos producido desde la noche. Mientras terminaba de lavar los platos sucios, Josh encendió el grill y coloco unas chuletas y vegetales a preparar. Yo solo me senté a observar su silueta descubierta mientras cocinaba, quien dijo que lo quería morder. Un fin de semana imborrable.

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