Casa que siempre soñé, parte II

soñé

Saque las losas sin ningún esfuerzo, la pega había desaparecido de la mayoría de ellas. Nunca soñé con un trabajo tan fácil.

Pase un paño húmedo por las paredes y el techo, sacar el polvo para poder pintarlas. Al enjuagar el paño el agua se torno rojiza. Debía ser barro lo que había en las paredes. Prepare la pega y coloque las lozas en la ducha hasta que el sol comenzó a esconderse en el horizonte.

Un baño y otra taza de café, veía la tranquilidad de la noche. Cuando las sombras que opacada la luz que se escapaba por las ventanas captaron mi atención. Había perdonas dentro de la casa.

Tomé un pedazo de madera y lentamente me fui acercando a la casa, dentro no había nada de valor. Fui mirando por las ventanas abiertas, pero no había nadie. Volví a mi lugar a seguir viendo como sombras pasaban por las ventanas, pero no había nadie. Creo que el cansancio me estaba pasando factura. Así que me fui a dormir.

La cafetera estaba en el baño, dentro de la bañera, y el papel higiénico regado por la casa hecho bolitas manchado del mismo color de las paredes, sangre seca. Así encontré la casa al despertar.

Coloqué las cosas en su sitio, tratando de recordar cuando fue que lo hice. Terminé con el baño y me fui a comer el almuerzo a la terraza donde me dormí. Estaba en la casa, estaba limpia, pero con una decoración distinta. Una señora me recibió, tenía el cabello sobre sus hombros y una sonrisa alegre. Me tomo de la mano y la mire. Sus facciones cambiaron, su piel desapareció en parte y sus dientes se veían sin esfuerzo. Me llevo por la casa viendo como la sangre resbalaba por las paredes y los gritos me dejaban sorda. Todo en un destello y desperté.

Volví a la casa, respecto las paredes de los cuartos que faltaban. Mientras la pintura caía se veían manchas y más manchas. La sangre salía a la vista, no había sido un sueño. Alguien quería que lo supiera.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Volver arriba