Peligroso escondite

peligroso

Desperté con el tiempo justo para llegar al trabajo. Precisamente hoy que tendría una reunión importante y esto es peligroso para la futura promoción. Me sequé el pelo luego de bañarme, me bebi un café cargado luego de vestirme y salí tomando mi cartera y mi bulto del trabajo.

Regrese corriendo a la casa porque había dejado el celular sobre la mesa. Monte el saco en la parte de atrás junto al bulto. Abrí la puerta y me subí, revisé mi reflejo en el espejo retrovisor y arranque. El movimiento de la guarda al treparse por una roca me hizo dudar, pero no tenía tiempo de ver si le hizo daño a la goma.

Puse el aire en high, no quería que la ansiedad dañara el maquillaje que me había hecho a la prisa. Repetía la parte de la presentación que me correspondía, siempre la práctico en la oficina antes pero hoy no me daría tiempo.

Abrí la puerta y me baje con la velocidad que mis tacos me permitían, me coloque el saco y coloque la cartera en mi brazo. Al dar la vuelta para tomar el bulto note que el aro delantero de la guagua estaba bañado de algo rojo. No tenía tiempo que perder, pero esa mancha captaba mi atención.

Cuando me doble a ver, era sangre. Los pedazos de hueso gotean del guardalodo.  ¡Qué horror!, le había dado a un animal. El pelaje castaño estaba adherido al mecanismo de la goma, y lo que quedaba de unas gafas violeta pegadas en vueltas en fluidos. No había sido un animal, las gafas de mi vecina de al frente. La niña tenía la costumbre de esconderse cuando se escapaba de su casa, y este fue un lugar peligroso para hacerlo. 

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