Fin de semana imborrable (parte III)

imborrable

Descorchamos otra botella de vino y mientras cocinaba venía hasta mí y me besaba, avivando la chispa en mí. Quería hacerme estallar, lo conozco. Aunque ese juego lo podía jugar yo también, así que me acerque a él. Fui a untarle un poco de ajo a los vegetales y le mordí con suavidad la espalda.

Levanto mi cuerpo y me sentó en la mesa, me apretó hacia él, Besaba mi cuello mientras me perdía. Después de acariciarnos un momento, cada uno se controlo se concentro en la comida. ¡Yo gane!

Aunque el esfuerzo de comer y dejar la cocina recogida no altero las ganas que nos teníamos. La noche fue esplendida, mejor que la anterior. Haciendo que nuestro tanto sea imborrable en la piel del otro. Nunca habíamos estado tanto tiempo solos.

Ahora estoy en mi oficina recordando nuestro fin de semana, reviviendo cada caricia mientras intento abrir la correspondencia. Era imborrable y reconozco que estoy alucinada, y si me pidiera repetirlo lo haría en este momento.

Abro un sobre marrón grande, que solo venia dirigido a mí. Al ver su contenido mi ilusión se quebró. En cada uno de los papeles me veía desnuda con el rostro distorsionado por el placer y una pregunta escrita en cada una de ellas. ¿Quieres que tu esposo se entere?

Metí las fotos nuevamente en el sobre, una sonrisa se dibujó en mi rostro. “Me harían un favor, así sabrá mi esposo tratarme como mujer”, pensé. Tome la cartera y salí de la oficina, hoy almorzaría con Josh.

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