Fin de semana imborrable

fin

Desperté con los primeros rayos de sol que se asomaban por el horizonte, hoy sería el día en que me llevarían de paseo a un lugar desconocido. Había preparado un bulto a petición suya, me había insistido en que solo llevara ropa cómoda y un bañador.

El vehículo se movía en dirección a la montaña, la temperatura hacía que los cuerpos se derritieran, por lo que agradecía la brisa. La brisa movía nuestros cabellos inconscientemente de un lado para el otro. Aunque nuestros celulares andaban con nosotros, estaban en modo de avión. Este fin de semana no habría interrupciones, solo estaríamos los dos.

Llegamos a una propiedad, con acceso de hacienda. Dos grandes muros de piedra decorado con un portón en madera nos daban la bienvenida. Este se abrió como si nos esperaran y condujimos hasta donde el comino nos permitió. Josh rodeo el vehículo y me tomo de la mano. Sonreía solo de pensar en lo que me esperaba, sentía como si fuera una adolescente otra vez. Caminamos hasta encontrar una pequeña cabaña.

Una habitación con techo de zinc y un ventanal, tenía una terraza por donde podías llegar a una ducha al aire libre. Mas alejado de la habitación podías ver sillones en madera rodeando un fogón que miraba a la costa y una gran bañera haciendo de piscina. Josh me acerco a él y me beso. Aquí estaremos solos, me dijo.

Ya acomodados, Josh se dedico a preparar la cena, aunque insistió que lo esperara sentada preferí ayudarlo. Cortamos la ensalada, preparamos la carne y los espaguetis mientras disfrutamos unas copas de vino. Nos sentamos a la mesa mirando la bella vista. Encantada de cómo había comendado mi fin de semana.

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