Momentos


Una vez escuché que lo malo no es lo que entra por la boca sino lo que sale de ella. Lo mismo pasa con los corazones podemos tener momentos de ira, de desilusión o de alegría, pero depende de nosotros lo que le ofrecemos al mundo.

Recuerdo el momento en que me enamore de ella, su cabello ondulado enmarcaba unos ojos soñadores y sus pómulos sobresalían levemente cuando se ría. Esos ojos, me enamoraron desde el primer instante. De pechos pequeños y firmes, un abdomen plano y unas pernas increíbles, era una guitarra pequeña, ya que media solo unos cinco pies. Simpática, todo el mundo la quería, sabia hacerlo. La consejera, como le decían sus amigas. Una mujer asombrosa.

Muchas de mis amigos me llaman loco, pero no me interesa ver a otra como la veo a ella. Mi chica, como me refiero a ella desde que dije sí, me cautiva todos los días y a cada hora.

Han sido muchos años de amor a su lado y no me canso de ella, pero las cosas han comenzado a ser distintas. A pesar del amor, que me atrae como un loco.

La siento distante como en otro lugar, no importa cómo le pregunte, me mira y me sonríe. Luego de un no pasa nada y un beso tierno en los labios.

Algo pasa, ella no es así. Su mirada se pierde en el espacio y mi corazón se encoje.

Una noche me desperté sobre saltado, los ruidos en el baño hicieron que saliera de la cama. Ella tirada en las baldosas del baño, adhiriéndose al inodoro. Se veía fatigada. La sostuve, no había notada lo frágil de su cuerpo hasta ese momento. Llamare a la ambulancia le susurre, pensando que las palabras la quebrarían. Solo sostuvo mi mano, y mirándome, movió su cabeza en negación. Es normal me dijo, tengo cáncer.

Mi mundo se cayó por un segundo, y pude engranar todos los sucesos. La cuenta de banco, sus salidas, su corte de cabello cuando amaba tanto su pelo largo y sobre todo su lejanía conmigo.

La aferre a mí, no llore, no porque no me doliera. No llore porque estaba a mi lado y eso era lo que importaba en ese momento. Había una oportunidad.

La sostuve en brazos, cuando se sintió mejor, y la llevé a la cama. Esa noche no dormí, luego de que me contara sobre su condición y luego del mil disculpas por no decirme se durmió en mi pecho. Gracias a la internet, leí todo lo que encontré en sus páginas, desde medicamentos naturales hasta los adelantas en tratamientos. No permitiría que se rindiera, no sin luchar.

Que puedo decir, fue una batalla dura, mi amor nunca le fallo. Se quejo conmigo porque deje de asistir a viajes de negocios y reuniones de fin de semana. Ella no sabía que no podía sentir que perdiera el tiempo sin ella, no sabia cuanto tiempo le quedaba, pero el que fuera lo quería pasar a su lado.

Ella me enseño que el amor es también desprendimiento, por eso cuando ya no pudo con su dolor y la metástasis estaba presente en la mayoría de sus órganos vitales. Por amor la ayude cuando pidió no seguir viviendo. Hoy con lagrimas en los ojos le digo al amor de mi vida hasta luego, yo me separo de ella momentáneamente sabiendo que donde esta ya no sufre.

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