Él, el hombre que me conquisto


Él, el hombre que me intenta conquistar es tierno y cariñoso, como decían mis amigas en tono de envidia. Aunque ellas no sabían que ya me conquisto. Era consciente de su cuerpo atlético, su sonrisa deslumbrante y de sus detalles conmigo, me halagaba y me atraía.

Todas las mañanas me esperaba en el portón de la escuela, y me acompañaba a desayunar. Los días que pasaba enferma me visitaba y hasta los trabajos escolares me llevaba.
Me conquisto su manera de ser conmigo, era un líder todos lo seguían y yo me sentía segura a su lado. Nadie se metía con él, ni conmigo. Un mes después de la graduación me propuso matrimonio, él no era perfecto, pero lo quería así que dije sí.

Al cabo de un tiempo de casados, y a escondidas suyas, bebía anticonceptivos. No quería tener hijos pronto, aunque él insistiera en tenerlos. Era un hombre muy atento y protector, tanto que me llevaba y buscaba al trabajo.

Él salía los viernes por la noche, mientras yo me quedaba en casa haciendo limpieza y viendo televisión. A veces hablaba con mis amigas por teléfono, pero sin que él lo supiera. Nunca me ha dicho nada, pero noto su cambio de humor cuando le comento.

Hoy mi mundo se volcó, me hizo suya a la fuerza sin importarle el dolor que me producía. Sólo porque dije no. Me agarró por el pelo y me partió el labio. Por puta, me dijo. Jamás estuve con otro hombre que no fuera él. Cuando me levanté de la cama, me di una ducha, me sentía sucia. Al secarme me mire al espejo, la sangre seca en mi labio. Él parado tras de mí, me sostuvo por el pelo y me beso la mejilla. No le digas a alguien o te mato, me susurro al oído.


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