Ojos enmarcados, pestañas estiradas y rubor en las mejillas. Traje negro y tacos completaban su atuendo. Su cabello en rizos claros revueltos por el movimiento del secador. Lorena hacía que
Otra noche en donde los sueños no me dejas dormir. Los sueños habían comenzado siendo lujuriosos, donde cada noche tenía sexo ardiente. Las escenas cambiaban y los personajes también, era
Recostada de espalda sobre la cama, en un reconocimiento de mis pechos y frotando con prisa y delicadeza la parte más sencible de mi ser. Su beso pesado y atrayente,