Aprendiendo de errores

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Ojos enmarcados, pestañas estiradas y rubor en las mejillas. Traje negro y tacos completaban su atuendo. Su cabello en rizos claros revueltos por el movimiento del secador. Lorena hacía que voltearan al pasar.
Había sido educada en las mejores escuelas, aprendiendo más de un idioma.

Wendy había tenido otra realidad. Su madre había muerto cuando pequeña y había crecido ayudando a su padre en la mecánica. Era la mejor en eso, por eso su padre no se sorprendió cuando decidió ser ingeniera. Wendy era pelirroja y delgada, cuando la veías pensarías que su complexión no le serviría para trabajar con un motor, pero lo hacía. La podías ver llena de grasa y suciedad, pero al salir del taller imaginarías que es modelo.

Ambas habían coincidido en un evento donde Wendy estaría exponiendo parte de una tecnología que disminuiría las emisiones de monóxido de carbono en los motor. Durante la velada se había percatado de la presencia de Lorena, pero había decidido no interactuar con ella. Pensó que era muy vanidosa para su gusto y no perdería el tiempo con una persona así.

Lorena había terminado una relación de tres años. El amor se había terminado así que cada una de las personas había tomado sus posesiones y habían seguido su destino. No se sentía mal, al contrario, ahora se daría tiempo para crecer, conocerse más y vivir. Había soñado con una boda, pero ahora no estaba en sus planes inmediatos.

Así que busco a sus amigos más cercanos y se fueron de vacaciones para celebrar la vida y darle un comienzo a una nueva etapa.

La playa era un deleite, Wendy podía estar allí por horas observando las olas y llenándose de su olor, pero esa mañana tenía mucha hambre. Sus compañeros de aventura aun dormían, por lo que se fue sin ellos. El buffet estaba abierto y al entrar los olores aumentaron sus deseos de alimentarse. Quizás por eso no vio el letrero que decía mojado y resbalo, llevando se consigo a la chica que tenía detrás de ella.

Ambas cayeron al suelo, esparciendo las bandejas de comida que había en la cercanía. Wendy cerró los ojos al caer, aunque era algo común en ella no se había acostumbrado a la vergüenza que le producía.

Se levanto tan rápido como pudo, no podía creer el desmadre que había provocado. Se rio por la cara que debía tener y lo que estarían pensando las personas hambrientas que querían comer muchas de las cosas que yacían en el piso.

Extendió su mano para ayudar a la joven que se vio envuelta en su torpeza. Al mirarse se rieron a carcajadas, ambas estaban bañadas en comida y era una escena divertida.

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