¿Bailamos al son de la música?

bailando

Bailamos al son de la música, moviendo nuestros cuerpos de un lado para el otro dejándonos llevar por el ritmo. Ese ritmo que enciende nuestros pies y no permite que te quedes quieto. Bailamos para divertirnos, para despejar la mente o simplemente porque lo llevamos en los genes.

Bailando en un mundo de color, donde los gustos son diversos y los paisajes también. Vemos el amarillo del sol naciente y el negro de la noche estrellada son paisajes distintos que nos transmiten paz. Paz que se desvanece cuando el pensamiento no puede ver más allá de tú realidad.

Una realidad distorsionada donde lo negro es malo y lo blanco es bueno. Donde desde pequeños nos inculcan ideas erróneas sin darnos cuenta de que transforman nuestra manera de pensar. Piénsalo, que te parece cuando dices “trabajas como negro” o cuando te refieres al cabello de una persona como “pelo malo” y que te parece cuando dices “para fregar hay mujeres”. Esto es discriminación.

Hoy nos levantamos por los que no pueden dar su voz de indignación. Por los que ya no están, por los que sufren y los que sufrirán los desprecios de una sociedad quebrada. Por qué aun fluye en el interior las décadas de injusticias, violaciones y luchas que nuestros ancestros han sufrido y no se pueden dejar en silencio.

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