Sin aroma, pero con veneno

aroma

Abrí los ojos, el día no era diferente a otro. Los rayos del sol se asomaban por las rendijas de la ventana. El agua que salía por la llave estaba fría y el aroma a café se esparcía en el aire mientras se colaba.

Ya con el café en mano me senté a desayunar, encendí la televisión para ver las noticias matutinas. Una carretera cerrada por un accidente fatal, tormentas de nieve en los estados del norte y un grupo de trabajadores que presentaron una neumonía sin razones aparentes, era lo que se comentaba esta mañana. Aunque solo eran comentarios esto cambiaria considerablemente durante los próximos días.

El miedo se apodero de cada una de mis células y de cada persona que habita en el planeta, un nuevo virus se ha formado y no hay un tratamiento para su cura. Las personas corrieron alarmadas detrás de mascarillas para protegerse de la entrada del virus a su sistema respiratorio y almacenar productos para permanecer en cuarentena por largo tiempo.

Un nuevo virus sin aroma, pero con veneno. Con la fuerza de llevarse una vida y de cambiar para no ser aniquilado. Virus que nos impide compartir palomitas con los que queremos, ni abrazos ni besos; algo difícil de hacer.

Un virus, al igual que muchos otros que han llegado para modificar nuestra vida. Solo espero que no sea una estrategia para generar dinero y un control sobre la población a base de miedo, al igual que la guerra. No sería la primera vez que algo así ocurre, porque no todo lo que daña proviene de la naturaleza.

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