Luces en el agua

luces en el agua

Es el cuarto café del día, la lluvia de afuera lo amerita. Llevé la taza al pequeño balcón y me senté a observar el resplandor de las luces en el agua.

Llevaba un tiempo viviendo allí, me gustaba el lugar era tranquilo, pero era en momentos como este que echaba de menos mi hogar. Cuando la nostalgia se apoderaba y los recuerdos inundaban el aire.

La lluvia disminuyó, nada se escuchaba. Faltaba el acompañamiento habitual, un coquí, coquí que resonaba junto a cada gota de lluvia. Una melodía tranquilizadora que se repetía una y otra vez, coquí, coquí.

La brisa nocturna trae consigo un olor diferente, no trae el aroma a hojarasca y humedad sino a ciénaga. Las luces resplandecen en el agua, pero no en el horizonte. No hay elevaciones de tierras bañadas en vegetación, decoradas como árbol de navidad más si puedo ver la continuidad del cielo y los tejados.

La lluvia termino y al día solo le quedan unas horas, mañana será otra aventura que traerá nuevas añoranzas que acompañaré con café. Esa esencia que me lleva al campo de mi isla y me recuerda mi infancia.

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