Una granja en la ciudad

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Mariana era una niña de 10 años que adoraba los animales de granja. Solía verlos en libro y escuchar en la televisión sus sonidos. Podía identificarlos con solo escucharlos. Añoraba el poder verlos y tocarlos, pero hasta el momento no había tenido la oportunidad por vivir en la ciudad.

Un día mientras Mariana tomaba la clase de ciencia su maestra les informo que saldrían de excursión, llego de la escuela muy emocionada, su maestra les había comentado que visitarían una feria agrícola. Le contó a sus padres que vería animales de granja.

El día indicado llego y Mariana estaba lista antes de la hora habitual. Levanto a sus padres para no llegar tarde a la escuela. Al sentarse en el autobús llevaba su lonchera y la cámara enganchada a su cuello. No quería perderse ninguno de los animales que allí había.

Llego a un estacionamiento, los maestros pasaron asistencia y comenzaron a caminar. Había una entrada decorada con heno y calabazas, junto a un gran letrero que les daba la bienvenida.

Luego de colocarles brazaletes, llegaron al área del museo. Había cuadros y artefactos antiguos, y no tanto, que se utilizaban para arar la tierra, cercados y bebederos. Maniquíes vestidos que granjeros, que decoraban el lugar, mientras alimentaban las aves.

Caminaron hasta llegar donde estaban los animales, todos separados por corrales. Podías ver las ovejas, gallinas y cerdos los que pudieron alimentar. Otros animales como las vacas, las que ordeñaron, a Mariana le encanto la experiencia.

Mariana llego a su casa cargando con frutas frescas que compro en la feria y un envase de miel para su abuela. Compro para su padre un pañuelo y una mata de plátano para hacer un huerto en su casa.

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