Enamorada de un hombre ideal

enamorada

José era un chico tierno, servicial y atento, todos en la escuela lo querían. Yo vivía enamorada de él desde que tenía memoria, aunque no fuimos pareja hasta nuestro último año de escuela. Al terminar los estudios, nos casamos. Fue el día más maravilloso, no por lo costoso sin por lo emotivo que fue.

Nos mudamos a una pequeña casa a las afueras del pueblo. Todos los sábados solíamos limpiar la casa y el patio juntos. Luego salíamos por unas hamburguesas y veíamos una película, otras veces nos reuníamos con amigos a comer. Los domingos visitábamos a la familia.

Durante la semana era más tranquilo, salíamos a trabajar y el primero que llegaba a la casa preparaba la cena. Sin importar lo ajorados que estuviéremos en el trabajo siempre terminábamos cocinando juntos.

Todos los viernes cuando me visitaba en la casa de mis padres me llevaba flores. Una o varias, pero siempre llegaba con una para mí. Era un esposo modelo, muchas personas me comentaban lo afortunada que era por tener a uno de los pocos hombres buenos, a principio lo creí.

Él tenia un defecto, cuando se molestaba no sabia lidiar con la situación y yo era el blanco de sus descargas. A principio solo restrallaba puertas, después fueron palabras hirientes y gestos hacia mi persona, pero con los años se volvieron en empujones y golpes. Muchas veces pensé que cambiaría, sobre todo cuando me pedía disculpas con su mirada tierna y un ramo en sus manos.

Una y otra vez lo perdone, esto no ocurría siempre. Estaba enamorada de él, pero ya me estaba cansando. Una noche tras la reconciliación le pedí que buscar ayuda, que no era saludable lo que ocurría. Esa fue la última vez que vi su mirada tierna.

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