Un café acompañado de gusto, parte II

Un café acompañado de gusto

Otra vez él, él y su sonrisa. Llevábamos semanas encontrándonos de esta manera. Compramos café acompañado de gusto, y nos sentamos a hablar.

Esta vez hablamos del día y del clima hermoso que estaba haciendo hoy, aunque la noche anterior estuvo lloviendo mucho. Todos los días era un tema diferente, sabíamos nuestros sabores favoritos de café y con qué bizcocho acompañarlo. A que le teníamos miedo y que lugares nos faltaban por visitar.

Hoy cada vez que levantaba la vista él me observaba. Me gustas me dijo, sentí como el mundo se hacía pequeño a mi alrededor. Quería desaparecer de allí. Trague saliva tratando de encontrar las palabras adecuadas. Me siento alagada, pero tengo esposo e hijos y no deseo perderlos.

Lo miré a los ojos y sonreí. Eres un chico guapo y agradable, pero no siento lo mismo por ti. Tengo esposo y lo amo. Me levanté de mi silla para irme, me tomó de la mano y me pidió que me sentara.

Sabes he venido aquí todos los días por que tu sonrisa me cautivó, eres una chica interesante y ninguna hasta hoy se me ha hecho tan difícil como tú. Me sentí incómoda, no entendía a donde quería ir.

Me sostuvo la mano con más fuerza haciendo que mi corazón latiera fuertemente. Sonrió, sospechando como me sentía. No temas, no soy peligroso. Solo para mis enemigos, y me quiño el ojo. Sabes tu esposo tiene suerte, no todas las mujeres son como tú. Ven dinero y se les olvida el amor.

Dejamos de vernos tan seguido, pero siempre estábamos en contacto. Cuando no podíamos vernos nos escribíamos. Nos hacíamos cada vez más amigos, ¿no sé si por gusto o era por miedo?

Hasta que un día al salir del baño vi a mi esposo con mi celular en mano.

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