Las voces en mi cabeza

voces

Sálvame decía la voz en un susurro, sálvalo decía la otra. Las voces en mi cabeza no me dejaban dormir. Soñaba que estaba en la playa, soñaba que estaba en el bosque sin importar el paisaje las voces continuaban hablando.

Al despertar las voces seguían retumbando en mi cabeza, cuando sentí que algo dentro de mí se movía. Me levante y me mire al espejo, subí mi ropa para ver mi piel, aunque nada había allí.

Sálvame, volvía la voz a inquietarme. El movimiento en mi interior comenzó a sentirse, pero esta vez al levantarme la ropa veía como mi piel se movía. El movimiento fue cada vez más fuerte, provocando dolor. Sentía como me quebraba por la mitad.

Entre el dolor y las voces me estaba volviendo loca. No podía sostener mi peso y las rodillas se doblaban por el dolor. Hasta que una explosión de dolor le dio fin a todo.

En el suelo había un capullo que se abrió enseñando a una criatura que me habló. Esta vez la voz no estaba en mi cabeza, sino que salía de aquella cosa que había salido de mí.

Sálvame, volvió a decirme. ¿No entendía, de qué?

Sálvame, volvió a decirme. Sálvalo, esa otra voz habló. Recogí la criatura del suelo y la acurruqué entre mis brazos. Había atraído a este mundo una criatura extraña, que hablaba y no tenía padre conocido. Sólo sé que necesita alimentarse y yo la ayudaba a eso. Todos los días se pegaba a mi cuello y bebía hasta dejarme dormida.

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