
Emma sonreía constantemente, por lo que las personas que la veían pensaban que era una chica feliz. Aunque por dentro las batallas no cesaban. Era una adolescente normal, tenía muchos amigos y unos familiares que la querían. Pese a esto, para ella algo le faltaba.
La amiga perfecta, recordaba sus cumpleaños y les llevaba obsequios. Un detalle para que recordaran lo importante que eran para ella. La chica que se acostaba de madrugada realizando sus deberes escolares, los que luego compartiría con sus grandes amigos.
Era lo que todos querían, sin mencionar las veces que se buscó problemas porque sus exámenes eran copiados por los que estaban en la cercanía. No protestaba, solo por tener a sus amigos contentos, por esa razón no entendía por qué las invitaciones para las fiestas y salidas se perdían.
Nunca se enteraba de estas ocasiones especiales hasta que todos en la escuela lo comentaban al día siguiente. No quería pensar que no la querían allí. La emocionaba llegar a la escuela, su vida estaba en la escuela y pensaba que la querían allí también.
Un día en que Emma llego a donde estaban todos, su mejor amiga estaba sentada junto a su hermano Leo del que Emma estaba enamorada, y los saludo. Sentándose largo rato junto a ellos, él le agradeció por su ayuda en sus deberes. Emma sonrió, él la beso en la mejilla y se fue. Durante toda la noche sonó con ese beso.
Al día siguiente Leo la espero en el lugar donde siempre se reunían, estuvieron hablando largo rato hasta que la dejo en la puerta del salón de clases.
Así pasaron los días, Emma esperaba con ansias esos encuentros. Su mejor amiga le llevó una nota con un número de teléfono anotado, haciendo la cercanía con Leo mayor.
Emocionada por encajar en la primera fiesta que asistía, se dejo llevar por el ofrecimiento de alcohol. De todas maneras, todos lo hacían. Leo se ayudó de esto para llevarla al vehículo luego de la fiesta. Donde la despojo de todo sin la más mínima resistencia de su acompañante. Al despertar desnuda y en sus brazos, se asustó mucho. Él simplemente se rio de ella y le lanzó su ropa. Al devolverla a la casa, la beso en la frente y se marchó.
Todo comenzó a cambiar, Leo no la esperaba ni la buscaba. No contestaba sus llamadas y esto la hizo sentirse miserable y sucia. Semanas después todo exploto cuando Emma enfermo y los análisis revelaron su embarazo. Consternada le contó a su madre lo sucedido esa noche con Leo, con lágrimas en sus ojos su mamá la abrazo. No podía concebir lo que le estaba pasando, en su cabeza enumeraba las opciones que tenía y el suicidio era uno.
La noticia corrió rápido, toda la escuela sabía del embarazo de Emma y la recibieron con burlas y comentarios. Leo se hizo el que no sabía nada, aunque la policía ya había visitado su casa.
Emma fue llevada a tratamiento, su estado de ánimo no estaba bien. Había cometido un error, confiando en una persona que no se debe llamar hombre, y no sabía cómo remediarlo.
Al nacer el bebé, Emma tomo varias decisiones. Sus vidas seguirían, se merecían otra oportunidad. Ella iría a la universidad y el bebé fue entregado a una familia que no podía tener hijos. Ella lo quería tanto y sabía que era lo mejor que podía hacer por él. Allí lo vería crecer y sabía que estaría bien.
Leo por su parte fue condenado por varios casos de violación, Emma no había sido la primera ni la última. Aunque gracias a ella, las demás decidieron hablar.