Velocidad en la carretera 693

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En la carretera 693 los vehículos pasaban a toda velocidad y el mío no era la excepción. El limpia parabrisas chocaba en el poste cada vez que repetía el movimiento, las gotas de lluvia eran copiosas y gruesas impidiendo la visibilidad.

No podía detenerme, mi vida dependía de eso. Cuando un golpe me estremeció. Mi camioneta daba vueltas por la carretera y yo con ella. La lluvia de fragmentos cristalinos estaba por todos lados y el ruido de la carrocería doblándose conmigo adentro.

Cerré los ojos y me aferre al volante hasta que todo dejo de dar vueltas. Sentían mi cabeza latir y al abrir los ojos supe el por qué, a través del hueco donde una vez estuvo el cristal delantero, podía ver la zanja y la gramas.

El destello de los faroles de los autos iluminaba el suelo, y allí estaba yo de cabezas sostenida por el cinturón de seguridad. Trate de soltarme, pero el cinturón estaba atascado, por lo que estaba atrapada en el vehículo.

Todo era un desorden, busqué a tientas mi celular cuando sumergí mis manos en agua. Llevaba lloviendo la mayoría del día, y mi vehículo servía de obstrucción. Si no salía de allí moriría ahogada.

Tiré del cinturón todo lo que pude, pero no cedió. Quería llorar, sin embargo, no era el momento. Tenía que salir de allí. ¡Ahora! Coloque la mano sobre el “dash’ y abrí la gaveta, rezando por que mi padre no me hubiera hecho caso. Odiaba tenerla, aunque él siempre insistía que era para mi protección. Su navaja de acampar cayó en mi mano.

Corté mis ataduras no sin antes tomar aire, caí al agua helada. Tocando hasta encontrar la salida de este mundo.

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