Luchar desde la cuna

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Crecí dentro de un vientre fértil donde no fui bien recibida, solo fui concebida por necesidad y para llegar a este mundo tuve que luchar para tener el privilegio de nacer. Lo que no sabía era que en este mundo era necesario la lucha para existir.

Hoy mi mundo, la tierra que me vio nacer se sacude nuevamente. Los vítores de lucha resuenan en cada esquina. Luchamos, desde el nacimiento por una tierra ajena que nos llenó de mentiras para tomarnos a la fuerza. No una sino muchas veces, fuimos arrancados para luchar. 

Mi tierra está compuesta por un pueblo luchador de gran ahínco, proveniente de la mezcla de tres razas. Hemos aguantado humillaciones, menosprecio, abandono y atropellos por nuestras raíces, por el idioma y hasta por nuestro color.

Fajones al luchar, quien dice que una isla tan pequeña podría brindar tanto dinero a una nación, nadie nos da nada gratis y si no me crees lee porque brutos no somos. Aunque nada es perfecto, aquí entre los luchadores hay también sus escorias.

Escorias que violentan el derecho a la vida, viendo como morimos sin inmutarse del dolor que siente su pueblo. Canallas que llenan sus bolsillos mientras la población se hunde en el abismo de la pobreza, pagando una deuda que solo beneficio a unos pocos.

Vemos como la seguridad, salud y educación están en deterioro, pero el dinero esta. Lo que no esta es la intención de permitir a mi isla crecer, vemos como nuestros deportistas, médicos y policías se van buscando oportunidades. Esto no nos inquieta, nos inquieta que salgamos a la calle y demostremos que aquí somos profesionales y calle a la vez.

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