Lo especial involucra amor

especial

Llevaba tiempo mirándolo, era un momento especial, su sonrisa atraía miradas. Cualquiera te comentaría que era el chico más lindo, nunca pensé que un día pensaría lo mismo. Desde la escuela habíamos cambiado, y ahora me atraía.

No éramos amigos y ahora tampoco, pero teníamos una relación cordial. Cuando coincidíamos en un lugar nos saludamos, una cómo estás y lentamente nos movíamos a donde se encontraban nuestro respectivo círculo de amigos. Siempre lo miraba de reojo para verlo sonreír mientras habla.

Luego de una mañana atareada, el hambre que tenía era mucha así que me senté en una mesa a esperar por la mesera. Mientras leía el menú se acercó un señor, era mayor. Me preguntaba de dónde era, comentaba que era linda y si me gustaría salir con él, me quede atónita por el atrevimiento. El señor sonrisas apareció de la nada y se sentó a mi lado. Colocando su brazo sobre mis hombros y pregunto si me molestaban. Yo sonreí, no me di cuenta cuando el viejo verde se fue, mis ojos estaban en los suyos. Fue un momento especial.

Terminamos almorzando juntos. Hablamos de muchas cosas, en varias ocasiones lo descubrí mirándome fijamente. Juro que me sentí intimidada, pero al mismo tiempo me gustó. Seguimos contándonos sucesos hasta llegar a mi vehículo, allí estuvimos un rato más. Al llegar el momento de decir adiós, no sabía cómo hacerlo nunca habíamos sido tan cercanos como hoy. Por lo que el beso que plantó en mis labios fue la cosa más inesperada.

Ya de eso han pasado años, pero en esta fecha nos encontramos a almorzar en el mismo restaurante para celebrar el momento que decidimos estar juntos. 

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