Ella

Ella, no esta

ella

Las gotas golpean sin cesar, el tintineo constante de la lluvia que golpea en cada objeto parece una sinfónica. La mañana está fría y con deseos de seguir en la cama, pero mi agenda esta saturada para el día de hoy, pero en mi pensamiento siempre.

Para avanzar me preparo un café, tengo el tiempo justo para llegar, pero las inclemencias del tiempo me lo estan impidiendo. Las calles están repletas de agua torrencial por la lluvia que cae.

Con la luz en verde atravieso una intersección, un vehículo invade mi carril trato de esquivarlo, pero el impacto hace que mi vehículo de vueltas y choque contra otro.

Los colores en torbellino desaparecen súbitamente, el frío se apodera de mi cuerpo. No se donde estoy, sólo siento su olor y un fuerte abrazo. Despertar no quiero, quiero quedarme allí con ella. No la veo, pero su olor es inconfundible.

¡Mami! pronuncio desde lo más profundo de mi pecho.

Se aleja de mí, y lentamente abro los ojos. Allí está con su sonrisa tímida mirándome, su semblante sereno me conforto. No se dónde estoy, pero viva no lo creo.

La contemplo, no me he acostumbrado a no verla. Temo que si pestañeo desaparecerá.

No debes estar aquí, tu tiempo no ha llegado. Debes regresar, me dice.

Me besa, mientras me abraza sus fuerzas pasan a mí, asiéndome vibrar.

Al despertar, él está a mi lado, llorando, susurrando palabras. Trato de sonreír, que sepa que estoy bien, pero quiero verla a ella.

He estado analizando todo, 10 minutos muerta. El médico no se rindo hasta traerme de vuelta, ella tenía razón. No era mi tiempo, y aún que muchos me digan que fue un sueño, un suceso de mi imaginación. Los retazos de mi ropa aún huelen a ella.

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