La Calabaza, primera parte

calabaza

Timothy estaba molesto, sus padres le habían informado que tendría que llevar a su hermanito en su disfraz de calabaza a pedir dulces en la tarde. Sus planes eran otros, él era muy grande para ir a pedir dulces el día de Halloween.

Para completar su molestia, su hermanito apareció con una calabaza. Era una tradición familiar, tallar calabazas y ponerla en la entrada de la casa con una vela encendida para protegerlos la noche de Halloween. Una tradición que se remontaba a varias generaciones atrás, pero Timothy no quería participar en esas niñerías.

-¡Jack no existe! -le gritó a su hermanito.

Su hermanito se encogió, apretando el fruto a su pecho y enjugando lágrimas en sus ojos.  En cambio, Timothy dio media vuelta, tomó su chaqueta y salió al bosque que colindaba con la parte de atrás de su casa.

Timothy no se apareció en su casa a la hora establecida, estuvo tirando piedras al lago y trepado en un árbol mientras practicaba conversiones con chicas lindas de la escuela.

La noche se había apoderado de las calles y las calabazas adornaban las entradas con sus luces palpitante. A la medianoche, cuando Timothy decidió regresar su casa una figura fantasmal transitaba los caminos.

-Trato o truco -fue lo único que pudo escuchar antes de desvanecerse.

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