Muñeca Erguida e Inocente

Parecía una muñeca, sentada en una silla y sus manos temblorosas sobre la mesa. Ojos tristes e inocentes sobresalían de su rostro de muñeca, en marcados por unas cejas de colores variados. Una color castaño y otra blanca le daban la bienvenida a las miradas, a esa muñeca erguida.

Círculos se marcaban en sus mejillas, en tonos rojos como una muñequita. Era difícil no mirar, su rostro delgado decorado con las ondas perfectas de su cabello a medio recoger y una sonrisa tímida media chueca. Sus pies en sandalias cubiertas por medias.

De reojo la mire, no una sino varias veces, todos la miraban. Era una profesional, aunque con una escritura algo difícil de transcribir. En su mirada podías ver a la niña y en sus manos la inseguridad. Desde dónde estaba percibía en su mirada los comentarios hirientes y despectivos de todos sus años. Cuando me fui le regale una sonrisa y es un placer conocerte, me miró y sonrío tímidamente no estaba acostumbrada a palabras positivas.

Si te gusta esta publicación, compártela. Si tienes preguntas, escríbeme o deja un comentario. Espero saber de ti…


Nadie sabe lo que guardo por dentro (imagen tomada de internet)

4 Comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *