El comienzo de la travesía, foto (parte III)

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Mi madre busco una pequeña caja y me paso una foto algo estrujada. Al verla reconocí a la mujer en ella. Mis padres lucían felices.

Lleve la caja al cuarto, quería ver lo que contenía. Dentro había cartas, tarjetas y notas que mi padre le dedicaba a María, al parecer con mucho amor. Pero que sucedió con lo que sentía. También había fotos, fotos donde salía María con sus amigas, mis padres juntos y otras con mi padre con amigos. Encontré una foto de unos chicos, unos niños sucios y desaliñados parecía que estaban jugando en un parque. Estaban riendo con los brazos por el hombre, al reverso de la foto decía T y Yo. ¿Quiénes son?

Esta noche convencí a mi madre de que me sentía mal. Así me dejaría descansando en casa. Era una forma perfecta para no ver a Adam.

Lo que no funciono, aunque no lo viera podía percibir su aroma alrededor de mi casa. Me había dicho que debía cuidarme y estaba cumpliendo con su trabajo.

Al pasar los días me sentía más sola que nunca. No podía contárselo a nadie y no quería verlo o eso era de lo que intentaba convencerme.

Esta noche me fui a la cama más temprano de lo acostumbrado. Mi corazón estaba más tranquilo y se inclinaba a creer en Adam, pero aun tenía sus reservas. Recostada en la cama sentía como me pesaban los ojos, se me cerraban cada vez más. Hasta que me percate que veía oscuro. Debo estar dormida – me dije. En mi sueño volví a la habitación en penumbras. Escuche su voz, pero esta vez no me escondí camine hasta dónde se encontraba.

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