Payasos y sus mil caras

payasos

Sabrina, la niña de los Smith amaba a los payasos. Le gustaba su peluca de colores, el sonido que producía su nariz y lo gracioso de sus zapatos. Su cuarto parecía un circo, tenía globos, una carpa y muchos payasos.

El vecino extraño, la quería. Siempre que la tenía cerca frotaba su mano sobre su pantalón mientras la observaba, por lo que ella no se acercaba a él. La seguía

Mientras la niña jugaba en el patio se acercó un payaso colorido, repleto de globos. La niña encantada lo siguió. En la lejanía sus gritos se perdían mientras su miembro se abría paso dentro de ella. Lo que nunca supo fue donde fue sepultada.

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